El verbo es el origen, la espiral del mago
que juega con su sombra a transfigurarse el
alma; la alquimia deslumbrante que
contrarresta las realidades ordinarias y
vulgares a las que se nos ha condenado
irremediablemente las personas que apre-
cian poesía, poseen un sello distintivo que
las convierte en interlocutores de los signos
que reposan en el vientre del silencio... La
regresión única y absoluta a toda las
memorias dormidas, desde antes aun del
camino de la infancia primitiva y aluci-
nante. Dedico estos versos a los desterrados
de espíritu, a aquellos que duermen en
sueño de la bestia, a los que han sido vícti-
mas de intuición brutal, a los que han
sentido el filo de la navaja besando la
sangre, a los que cantan en recintos de
muerte, los que aprecian la ternura del
trueno, los que estan enamorados de su
tristeza, a los que poseen el insomnio de la
fecundidad creadora, a los que compren-
den el lenguaje de la soledad, y a todos los
que aún no han llegado, pero que algún día
estarán aquí para deslumbrarnos.